Que no y que no… El hada madrina no lograba convencer a Cenicienta de que se pusiera los zapatitos de cristal. ¡Y eso que eran divinos y le combinaban con el vestido! Cenicienta se había encaprichado y no quería usarlos. Aunque terminó aceptando cuando el hada le consiguió una carroza último modelo, con aire acondicionado y otras comodidades, para que no tuviera que caminar. Solo que… ¿Cómo iba a imaginarse que al príncipe, tan buen mozo y tan simpático, le gustaba además tanto la música que pasarían la noche baila que te baila?

A CENICIENTA LE DUELEN LOS PIES

$1.000
A CENICIENTA LE DUELEN LOS PIES $1.000

Que no y que no… El hada madrina no lograba convencer a Cenicienta de que se pusiera los zapatitos de cristal. ¡Y eso que eran divinos y le combinaban con el vestido! Cenicienta se había encaprichado y no quería usarlos. Aunque terminó aceptando cuando el hada le consiguió una carroza último modelo, con aire acondicionado y otras comodidades, para que no tuviera que caminar. Solo que… ¿Cómo iba a imaginarse que al príncipe, tan buen mozo y tan simpático, le gustaba además tanto la música que pasarían la noche baila que te baila?