La mayoría de los cuentos tradicionales nacieron con la idea de enseñarnos
algo. La Bella y la Bestia, que no hay que guiarse por las apariencias; La Sirenita,
que no hagamos tratos con los malos y La Cenicienta, que siempre se premia
ser bueno. Pero mucho tiempo atrás, Caperucita Roja era una forma de
advertirnos que no debíamos confiar en desconocidos y había que hacer siempre lo que nos decían madres y
padres. Pero todas esas historias también cuentan algo más: que si no fuera por el cazador, el príncipe o el mago,
no habría final feliz. Entonces, las caperucitas de todo el mundo, cansadas de esto porque ellas eran iguales de
valientes, decidieron escribir su propia historia... “Porque para ser valiente no basta con actuar distinto, también
hay que pensar diferente".

Otra Caperucita Roja

$300
Otra Caperucita Roja $300

La mayoría de los cuentos tradicionales nacieron con la idea de enseñarnos
algo. La Bella y la Bestia, que no hay que guiarse por las apariencias; La Sirenita,
que no hagamos tratos con los malos y La Cenicienta, que siempre se premia
ser bueno. Pero mucho tiempo atrás, Caperucita Roja era una forma de
advertirnos que no debíamos confiar en desconocidos y había que hacer siempre lo que nos decían madres y
padres. Pero todas esas historias también cuentan algo más: que si no fuera por el cazador, el príncipe o el mago,
no habría final feliz. Entonces, las caperucitas de todo el mundo, cansadas de esto porque ellas eran iguales de
valientes, decidieron escribir su propia historia... “Porque para ser valiente no basta con actuar distinto, también
hay que pensar diferente".