Bajo la superficie de todo proyecto creativo suele haber un gran iceberg oculto que lo mantiene todo a flote: una masa de material preliminar formado por cajas, folios y cuadernos de notas que en principio el autor no pretende mostrar y menos aún publicar. Eso es especialmente aplicable a Emigrantes, una historia que depende en gran medida del silencio y el misterio.
A pesar de que los textos y las reflexiones de Esbozos de una tierra sin nombre no son, en modo alguno, imprescindibles para apreciar la obra final, espero que estas páginas brinden un punto de vista más íntimo de ese pequeño mundo que construí alrededor de Emigrantes. El lector podrá disfrutar de mis inspiraciones iniciales, la evolución de conceptos y la ejecución de las ilustraciones finales. así como de los esbozos por sí mismos: aunque a veces puedan resultar extraños, siempre son sinceros en la medida que sirvieron para capturar ráfagas de ideas especulativas. Yo, por mi parte, disfruté revisándolos y recordando ese impulso creador esencial. En ese sentido, esos esbozos me parecen más reveladores que mis obras terminadas y elaboradas con más esmero; son la evidencia de una imaginación a la deriva, impulsada por una pregunta seductora, compleja y eternamente fascinante: ¿Qué pasaría…?

ESBOZOS DE UNA TIERRA SIN NOMBRE

$1.880,00
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Bajo la superficie de todo proyecto creativo suele haber un gran iceberg oculto que lo mantiene todo a flote: una masa de material preliminar formado por cajas, folios y cuadernos de notas que en principio el autor no pretende mostrar y menos aún publicar. Eso es especialmente aplicable a Emigrantes, una historia que depende en gran medida del silencio y el misterio.
A pesar de que los textos y las reflexiones de Esbozos de una tierra sin nombre no son, en modo alguno, imprescindibles para apreciar la obra final, espero que estas páginas brinden un punto de vista más íntimo de ese pequeño mundo que construí alrededor de Emigrantes. El lector podrá disfrutar de mis inspiraciones iniciales, la evolución de conceptos y la ejecución de las ilustraciones finales. así como de los esbozos por sí mismos: aunque a veces puedan resultar extraños, siempre son sinceros en la medida que sirvieron para capturar ráfagas de ideas especulativas. Yo, por mi parte, disfruté revisándolos y recordando ese impulso creador esencial. En ese sentido, esos esbozos me parecen más reveladores que mis obras terminadas y elaboradas con más esmero; son la evidencia de una imaginación a la deriva, impulsada por una pregunta seductora, compleja y eternamente fascinante: ¿Qué pasaría…?