Hay una voz que nos acompaña toda la vida.

No siempre se escucha fuerte. A veces susurra.

A veces duda. A veces nos impulsa... y otras nos detiene.

Esa voz no aparece de un dia para el otro. Se va formando en los pequeños momentos que compartimos con otros: en una mirada, en una palabra, en un gesto que abriga... o que deja huella.

De a poco, vamos aprendiendo cómo hablarnos. Qué decirnos. Qué creer sobre nosotros mismos. Y así, sin darnos cuenta, comienza a construirse algo muy profundo: la manera en la que nos vemos, nos sentimos... y habitamos el mundo.

Este libro abre una puerta a ese puerta a ese universo invisible pero esencial. Invita a niños y adultos a mirar con nuevos ojos lo cotidiano, a descubrir el poder de los vínculos y a reconocer el impacto que tienen nuestras palabras.

Porque acompañar a un niño también es ayudarlo a construir esa voz que un día será propia. Una voz que pueda sostenerlo, alentarlo y recordarle, incluso en los momentos difíciles, quién es y todo lo que es capaz de ser.

Porque esa voz, un día, será su manera de estar en el mundo.

 

Los colores de mi voz

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Hay una voz que nos acompaña toda la vida.

No siempre se escucha fuerte. A veces susurra.

A veces duda. A veces nos impulsa... y otras nos detiene.

Esa voz no aparece de un dia para el otro. Se va formando en los pequeños momentos que compartimos con otros: en una mirada, en una palabra, en un gesto que abriga... o que deja huella.

De a poco, vamos aprendiendo cómo hablarnos. Qué decirnos. Qué creer sobre nosotros mismos. Y así, sin darnos cuenta, comienza a construirse algo muy profundo: la manera en la que nos vemos, nos sentimos... y habitamos el mundo.

Este libro abre una puerta a ese puerta a ese universo invisible pero esencial. Invita a niños y adultos a mirar con nuevos ojos lo cotidiano, a descubrir el poder de los vínculos y a reconocer el impacto que tienen nuestras palabras.

Porque acompañar a un niño también es ayudarlo a construir esa voz que un día será propia. Una voz que pueda sostenerlo, alentarlo y recordarle, incluso en los momentos difíciles, quién es y todo lo que es capaz de ser.

Porque esa voz, un día, será su manera de estar en el mundo.